Una imagen vale mas que mil palabras...eso dicen Las palabras se las lleva el viento...eso dicen Palabras con imágenes es un camino completo sin duda
Todas mis chicas
Lilo, Marce, San, Luni y Viole (todas mis chicas)
Wednesday, November 2, 2005
Hola e. me lees????????? un ramo de besos atadito con una hilacha de esta hermosa hierba...
Dije que el alma no es más que el cuerpo,
Y dije que el cuerpo no es más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más que uno mismo,
Quien camina una milla sin amor, se dirige a su propio funeral
envuelto en su propia mortaja;
Y yo y tú, sin tener un centavo, podemos comprar lo más precioso
de la tierra,
Y la mirada de unos ojos o una arveja en su vaina confunden
la sabiduría de todos los tiempos,
Y no ha y oficio ni profesión en los cuales el joven que los sigue no
pueda ser un héroe,
Y no hay cosa tan frágil que no sea el eje de las ruedas del universo,
Y digo a cualquier hombre o mujer: Que tu alma esté serena
y en paz ante millones de universos.
Y digo a la Humanidad: no hagas preguntas sobre Dios,
Porque yo que pregunto tantas cosas, no hago preguntas sobre
Dios,
(No hay palabras capaces de expresar mi seguridad ante Dios
y la muerte)
Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no lo comprendo en lo
más mínimo,
Ni comprendo cómo pueda exisitir algo más prodigioso
que yo mismo.
¿Por qué desearía yo ver a Dios mejor que en este día?
Algo veo de Dios en cada hora de las veinticuatro y en cada uno
de sus minutos,
En el rostro de los hombres y de las mujeres veo a Dios,
y en mi propio rostro en el espejo;
Encuentro cartas de Dios tiradas por la calle y su firma
en cada una,
Y las dejo donde están porque sé que dondequiera que vaya
Otras llegarán puntualmente.
Expulsada de la infancia
Nací el mismo año que Barbie y confieso que ella se ve mucho más joven que yo. Tampoco soy ni tan esbelta ni tan rubia –mejor dicho, nada rubia–, aunque las dos compartimos el signo del Chancho en el horóscopo chino (Barbie odiaría que esto trascienda). Y eso sería todo lo que tenemos en común, si no fuera porque el juego, el universo lúdico y sus maravillosas reglas nos envuelven y unen de manera tan particular.A ver, que no se malinterprete. Nunca jugué “a las Barbies”. Las muñecas de mi infancia eran las Rayito de Sol y había también rondas, tacones y jueguitos de té. Por entonces, la hija predilecta de Mattel apenas terminaba de acomodar sus largas piernas en los estantes de las jugueterías de Estados Unidos. Seguramente no figuraba en sus planes visitar mi pueblo en el convertible rosado, junto al insípido Ken. Hablo más bien –repito– de ser parte de ese mundo disparatado, por donde ella camina en puntas de pie y que yo, desde la distancia de los cuarenta y tantos, aún reconozco como propio.Barbie es básicamente un instrumento de juego (frívola, anoréxica, incomprendida). Yo era poseída por el juego. El afán por jugar hacía que por momentos me olvidara de lo que me rodeaba, al punto de correr al baño cuando la humedad entre las piernas indicaba que ya era un poco tarde.Ese estado de gracia despertaba la admiración de mi madre: “Ha estado toda la tarde encerrada en la habitación”, comentaba. Delicioso encierro, el juego.Jugaba a la mañana, haciendo burbujas en la leche, y cuando me iba a dormir, saltando sobre el colchón. Jugaba camino a la escuela, aplastando las hojas por el solo placer de hacer crujir los dientes. Me entregaba. Era tan intensa mi compulsión al juego como indiscutible mi idoneidad, mi capacidad lúdica. Claro, a nadie engaño diciendo que esta pasión se mantiene intacta. Convengamos que el juego es a la infancia lo que el enamoramiento a la adolescencia. Jugar, después, ya es otra cosa; como el amor entre viejos. Aun así, no renuncio.Durante mucho tiempo fingí que no me había importado dejar la niñez. Pero hoy, abierto el espacio para la confesión, admito que hubo un día, una hora y un asesino y que no le perdono la crueldad de adelantar lo que tarde o temprano sucedería.Desde sus cinco años, mis doce eran ya parte de otro territorio. Gulliver en el país de los enanos. Desentonaba en mis brazos aquel cuerpito rígido, como mi nariz empezaba a desentonar también en mi cara. Quizás el pibe sólo confirmó con palabras lo que yo ya intuía, porque es cierto que había dudado antes de tomar mi muñeca preferida y salir a la calle. Pero hay que sentir esa lucha interna por quedarse niño para saber el efecto que tuvieron sus pocas palabras y su gesto despectivo.–¡Tan grande y juega a las muñecas! –dijo, desde la vereda de enfrente.Yo seguí mi camino, como si no hubiese escuchado aquella grosería. Llegué a la casa de mi amiga, jugamos y cuando terminaba la tarde nos despedimos. Hubo otros juegos, otras tardes de muñecas, no digo que no. Pero nadie que sienta pudor puede jugar, y yo me había avergonzado. Ese circunstancial mensajero, inspector de cronologías, me había expulsado de la infancia.Desde entonces me esmero, hago todo lo posible por retener la esencia de ese pasado, algo que sea más presencia que recuerdo. Cuando sorprendo a mi compañero tapándole los ojos, cuando me zambullo en una pileta, cuando como una golosina, lo hago solamente para recuperar parte de la sensación de jugar. Me doy, además, algunos gustitos, como bailar con mi hija frente al espejo las canciones de Marcela Morelo. Y no es suficiente, es apenas un rebusque que inventé. Llevo con orgullo la bandera inocente del juego en terreno de adultos. Por eso, si me ven correr las cortinas de la ventana y mirar hacia la calle, sepan que estoy esperando. Confío en que Barbie, que ha llegado por fin al pueblo, la vea flamear en mi puerta y entonces detenga el convertible rosado para llevarme lejos, a pasear con Ken.
NOOOOOOOOOOOOOOOOOO BARBIE JAMASSSSSSSSSSSSSSSSSSSS me quedo con mi muñeca la negrita de pelo de virulana que me robaron alla en el barco que me trajo a mi vida argentina...
Tuesday, November 1, 2005
En vista de que el tema ha sido calificado como de vital interés histórico, científico, político y ecuménico, he querido editar el primer diccionario besológico del mundo. Porque, a pesar de ser un tema que va de boca en boca y que todos proboca, nunca antes persona alguna se interesó por darles a los besucólogos profesionales, novatos y aficionados, un libro de consulta para que se instruyan y puedan perfeccionar su técnica. Quiero agradecerles su inestimable colaboración para la elaboración de este manual a la Asociación de Besadores (ASISEBESA), a las chicas del Movimiento Unidas al Ataque (MUA) y al Sindicato de Donjuanes (BC Y BC), por la feliz culminación de este importante tratado.
(DICCIONARIO DEL BESO.....) Y EL TUYO DONDE o para quien CALIFICA???
A
ADAN.-Inventor del beso.
ABESODARIO.-Besos de la A a la Z.
ANALFABESO.-El que besa con V chiquita.
ANTICUADO.-El que se ruboriza al besar.
APOSTADOR.-El que besa a la carrera.
APROVECHADO.-El que besa en la oscuridad
ATREVIDO.-El que besa por sorpresa.
ALI BABOSO.-Personaje de "Las Mil y Una Noches" al que nadie quería besar.
B
BANDOLERO.-El que besa a la fuerza.
BANQUERO.-El que besa con interés
BESADILLA.-La chicha que sueña que Andrés García la persigue para besarla y nunca la alcanza.
BESASTRE.-El sastre que olvida sacarse los alfileres de la boca antes de besar.
BESOCOMIO.-Lugar adonde van a besarse los locos de amor.
BESODROMO.-Parte de atrás de los cines.
BESOCLOPEDIA.-Libros donde están escritas las vidas de grandes besuquedores, como Beesoven, Chupón, Boccaccio y Picasso.
BESTSELLER.-El más besado del año.
BESTIA.-El que besa desenfrenadamente a la novia delante de la tía.
BEZOOLOGICO.-Donde gurdan algunos especímenes famosos, especialista en besos, como el Puma, la Fiera, la tigresa y el Gallito Ramírez.
BOCCACCIO.-Gran besuqueador italiano.
BOCALISTA.-Julio Iglesias.
BOMBERO.-El que con sus besos apaga los labios !ardientes!.
BOCAZZA.-Rey africano, al que tenían que agarrar silbando
para poder darle un beso.
BOXEADOR.-El que te tumba con un beso.
BRUJO.-El que hechiza al besar.
BUZO.-El que sólo besa labios de coral.
C
CALVO.-El que besa sin pelos en la lengua.
CAPERUCITA.-La chica que se pone roja como la grana cuando le dan besos !feroces!.
CARICIA.-Beso manual.
COBARDE.-El que tira el beso y esconde la mano.
CORNUDO.-El que tiene la novia más besada del vecindario.
CURIOSO.-El que pregunta si ha besado.
CURSI.-La que se desmaya cuando la besan.
CARNICERO.-El que besa en el solomillo de la mano.
CHAMBON.-El que tiene tan mala puntería, que sólo le gusta besar bembonas.. !Azúcar!.
CHATA.-La chica que tiene un novio chofer de autobús que la atropella con apasionados besos.
CHUSMA.-El que antes de besar dice:"Preste p'acá los cueros de la jetica mamachita".
D
DALTONICA.-La que besa a los viejos verdes, pensando que son príncipes azules.
DECENTE.-El que besa en la mejilla.
DELICADO.-El que besa en la frente.
DESBOCADO.-El que corre velozmente detrás de una chica para besarla, pero de pronto se encuentra con el novio de ella, que de una trompada le borra de la cara todo eso que se llama boca.
DESCABEZADA.-La chica que pierda la cabeza por un beso.
DESCONFIADO.-El que se cuenta los dientes después de cada beso.
DEPORTISTA.-El que besa trotando en el parque.
DIABETICO.-El que tiene prohibido besar a chicas muy dulces.
DONJUAN.-Besucólogo profesional.
DONJUANETE.-El que besa a usted los pies.
E
EDUCADO.-El que besa y da las gracias.
ELEGANTE.-El que besa en la mano.
ENANO.-El que besa en la boca del estómago.
ENAMORADO.-El que da unos besos tan pero tan largos que termina morado.
ESKISSOFRENICO.-Gringo que anda enloquecido por besar.
EMBAJADOR.-El que comineza en la boca... y va bajando.
ESTIRADO.-Hombre al que le gusta besar a las altas.
E.T.-El que da besos del otro mundo.
F
FAQUIR.-El que sólo besas chicas con aritos o frenillo.
FANATICA.-La que !ayyyy! grita al besar.
FANFAWRRON.-El que presume de haber besado a Farrah Fawcett.
FRANCOTIRADOR.-El bobo que le tira besos a todo el mundo desde un balcón.
G
GLOTON.-Tipo al que le encanta besar a las cocineras.
GOLOSO.-El que besa saboreándose.
GOURMET.-El que besa que besa de mayonesa y bate que bate de chocolate
H
HIPOCRITA.-El que niega que le gustó.
HIPOGLICEMICA.-La chica que tiene la boquita azucarada que sabe a bombón.
HELADO.-Beso de esquimal.
HORMIGUEO.-Sensación que siente una chica cuando la besa un novio que tiene muy malas pulgas.
I
INCONFORME.-El que besa y besa y no se cansa.
INCONSTANTE.-El que besa y se va.
J
JARDINERO.-El que sólo besa labios de rosa.
JOYERO.-El que sólo besa chicas condientes de perla y labios de rubí.
K
KISSINGER.-Besucólogo gringo.
KILOMETRICO.-El que da unos besos largos
KIRIE ELEISON.-Beso de sacristán contra beata.
L
LADRON.-El que se roba los besos.
LINGÜISTA.-Especialista en lenguas.
LOCO.-Tipo al que le da por besar las bocacalles.
LLANERO SOLITARIO.-El que, cuando lo besan, se emociona tanto que gria: !Arre, Plata!.
LLORONICA CASTRO.-Actriz
M
MADRUGADOR.-El que amanece besando.
MANGO.-El guapo que besa en la bocamanga.
MANIATICO.-El que besa por compulsión.
MARIPOSO.-El que besa sin discriminación.
MASOQUISTA.-El que se aguanta las ganas de besar.
MATERIALISTA.-El que se emociona únicamente besando a un robot.
MIEDOSO.-El que tiembla al besar.
MILLONARIO.-El que da unos besos !riquísimos$!.
MUSICO.-El que besa RE-LA-MI-DO.
N
NARIZON.-El tipo que tiene problemas de acoplamiento al besar.
NAUFRAGO.-El que se ahoga al besar.
Ñ
ÑATO.-Hombre al que le da por besar a las novias de los boxeadores
O
OBESA.-Gorda besucona.
OSADO.-El que besa a la mujer de su prójimo.
OTORRINOLARINGOLOGO.-El que besa en la garganta, en el lóbulo de la oreja y en la puntita de la nariz.
P
PEREZOSO.-El que espera a que lo besen.
PICANTE.-Besos de mexicano
PICASSO.-Besote artístico.
POLICIA.-El que persigue y aprisiona al besar.
POLITICO.-El que siempre jura y promete que de un beso no pasa... y pasa.
PRINCIPE AZUL.-El que da besos tan !!tronados!! que son capaces de despertar bellas durmientes, inconscientes Y en estado de coma.
Q
QUEMADO.-El que tiene una novia muy fumadora.
R
RARO.-El que hace gestos al besar.
RATERO.-El que besa a ratos.
REGIONALISTA.-El que sólo besa a las de su pueblo.
REY.-El que da soberanos besotes.
S
SADICO.-El que aprieta más de la cuenta al besar.
SAN BESARION.-Santo patrono de los besucones.
SONAMBULO.-El que se duerme al bezzzzzzzz...
SOLDADOR.-El que sueña con derretir con sus besos a la Dama de Hierro
T
TACAÑO.-El que ahorra los besos.
TELEVIDENTE.-El que espera los comerciales para besar.
TENOR.-El que besa en SI SOSTENIDO a la LA MAYOR y LA MENOR, sin intermezzo.
TERRORISTA.-El que tiene mal aliento.
TIERNO.-El que cierra los ojitos al besar.
TIMIDO.-El que no se atreve a besar.
TRAPECISTA.-El que besa colgado de las lámparas.
U
ULTRATUMBICO.-El que da unos besos !de miedo!.
URI GELLER.-El que las dobla al besar.
V
VALIENTE.-El que busca lugares oscuros-oscuros para besar a boca de lobo.
VESUBIO.-Beso volcánico.
VOCACION.-Impulso de los nacidos para besar.
VODKA.-Chica rusa que tiene una bodka con labios embriagadores
X
XXX.-Beso prohibido para menores.
XEROX.-La que da todos los besos igualiticos
Y
YOYO.-El que después de besarte, te deja una cosita que te sube y te baja, !ay!, que te sube y te baja.
YUGULAR.-Beso draculístico.
Z
ZANGANO.-Tipo al que le gustan los besos como la miel.
ZAPATERO.-El que besa hasta el suelo que pisas.
Una sagaz lectora opina acerca del artículo llamado España, decí alpiste, que 'Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven'.
Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el sistema perro. Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro es joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. Con los países, entonces, hay que dividir su edad por 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.Argentina nació en 1816. Tiene ciento ochenta y nueve años. Si lo dividimos por 14, Argentina tiene trece años y cuatro meses. O sea, está en la edad del pavo. Argentina es rebelde, es pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné. Por eso le dicen el granero del mundo. Y asi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, hay pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garage: hacen mucho ruido y jamás sacaron un disco. Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse para hacer los coros. En realidad quiere coger con Brasil, que tiene catorce y la poronga grande. Son chicos; un día van a crecer.México también es adolescente, pero con ascendente indio. Por eso se ríe poco y no fuma inofensivo porro como el resto de sus amiguitos. Fuma peyote y se junta con Estados Unidos, que es un retrasado mental de 17 que se dedica a matar a chicos hambrientos de seis añitos en otros continentes. En el otro extremo, por ejemplo, está la China milenaria: si dividimos sus 1.200 años entre 14, nos da una señora de ochenta y cinco, conservadora, con olor a pis de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene para comprarse la dentadura postiza. Tiene un nieto de ocho, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada hace rato de Japón, que es un viejo cascarrabias al que todavía se le para la chota. Japón se juntó con Filipinas, que es jovencita, es boluda y siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero. Después están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo Australia y Canadá. Estos son típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y de mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de 18 años y dos meses que hace topless y coge con Sudáfrica; Canadá es un chico gay emancipado que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia y forman una de estas familias alternativas que están de moda.Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Es amante esporádica de Alemania, un camionero rico que está casado con Austria. Austria sabe que es cornuda, pero no le importa. Francia tiene un hijo, Mónaco, que tiene seis años y va camino de ser puto o bailarín, o las dos cosas. Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y a Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders.
Italia estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza) pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica, abogada, independiente, que usa pantalón y habla de tú a tú de política con los hombres. (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar spaghettis.) España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde en espontaneidad por usar tanto perfume). España anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja coger por Inglaterra y después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de trece años) que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que los hijos, cuando tienen hambre, pasen alguna temporada en su casa y le abran la heladera. Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Gran Bretaña sale en barco a la noche, se culea pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende: en general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven el el piso de arriba, se pasan la vida borrachos, y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia. Suecia y Noruega son dos lesbianas de 39, casi 40, que están buenas de cuerpo a pesar de la edad y no le dan bola a nadie. Cogen y laburan: son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro), y a veces le histeriquean a Finlandia, que es un tipo de 30 años medio andrógino que vive solo en un ático sin amueblar, y se la pasa hablando por el móvil con Corea. Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque quiere sus pistolas. Israel es un intelectual de sesenta y dos años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, el camionero Alemania (que iba por la ruta mientras Austria le chupaba la pija) no vio que pasaba Israel y se lo llevó por delante. Desde ese día, Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se la pasa en la terraza tirándole cascotes a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado. Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un respuesto a la motoneta de Estados Unidos, y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.El mundo estaba bien así, es decir, como estaba. Hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron docena y media de hijos. Todos raros, algunos mogólicos, otros esquizofrénicos. Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna, ¡y hasta gente! A mí me da un poco de miedo que nos aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado, y que incluso tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes. ¿Por qué siguen naciendo países nuevos -me pregunto yo- si los que hay todavía no funcionan?
ESTE ARTICULO HABLA POR SI SOLO.....ASI QUE NADA DE IMAGEN!
Monday, October 31, 2005

Argentinean Beauty
Acaso ni te interese saber que hoy a principios de enero hace 32 grados sobre mi balcón en Buenos Aires. Miro por segunda vez el film American beauty y me río al reconocerme en la crisis del protagonista masculino de la película. El se enamora de una compañera de colegio de su hija pero cuando se acaban los tiempos del espejismo y ambos van a la cama resulta que ella es virgen y él se comporta como un tío responsable.Rebobino la película y pienso que hasta ahora mi cruzada en pos de la maduración no ha dado frutos. Algunas personas nacen para dar a luz cinco hijos y otras para dar a luz cinco poemas. Quizá mi misión sobre la tierra sea conseguir la roja madurez de la manzana de Adán y Eva y obtenerla pero sólo al final de mi décima reencarnación. Oh no. Suena el timbre. Es extraño porque todos saben que nunca abro la puerta y que tienen que llamar antes. Me tiemblan las piernas.Está subiendo por el ascensor. Creo que me vienen arcadas. Esto pasa porque estoy sintiendo fuerte la llegada de la catástrofe que es el amor. Oh no, está tan lindo, tan bronceado y además tiene aspecto de haber atravesado el mar para liberarme de los piratas. Sin embargo mantengo la distancia. Recuerdo que me impuse a mí misma no repetir por vigésimoquinta vez otra locura. No vas a poder vivir con él, apenas llega te rompe el cenicero búlgaro que una vez te regaló tu profesora de geografía. Le das cerveza, toman vodka pero... no hagas locuras, decile que están viviendo etapas emocionales diferentes, que no lo vas a soportar cuando empiece a hacer pendejadas, que él no te va a soportar cuando empieces a exigirle atenciones y cuidados que él no puede darte. ¿Pero estás tan segura de que él no puede dártelas? ¿Y si pudiera? El amor fuerte llega de este modo, como una borrachera de vodka con cerveza y coca-cola, viene como un palo en la cabeza y en el hígado y arroja afuera el malestar, todo tu estómago al desnudo sobre el parquet. Nunca nadie escribió un poema sobre el síntoma de los síntomas: El vómito enamorado. Así podría llamarse y debería ser escrito al modo de Quevedo.Empiezo a decirle que mejor se vaya, que no quiero convertirme en una vieja dama indigna, una de esas ancianas de pelo plateado que siguen yendo a recitales hardcore y se enamoran del baterista en vez de preparar pasteles de frambuesa para sus nietos. Pero como el alcohol empieza a patinar en mi cerebro, me doy cuenta de que sí quiero ser una vieja dama indigna y cultivar marihuana en las macetas del balcón con mi joven novio digno. Cuando él va a besarme me arrojo fuera del sofá y le anuncio que estoy mareada, que el mundo gira como un trompo y que tengo arcadas. Y él no se asusta ni se va sino que me acompaña al baño y me ayuda a aliviarme, me ata el pelo, me despeja la frente y me dice palabras suaves. Y entonces creo que yo tengo dieciséis y que él es un señor veinte años mayor que sabe qué hacer en una situación de emergencia.

LAS ILUSIONES ( El Espejo esmerilado - Liliana Heker)
Cuando yo era chica tenía la ilusión de que un día los problemas se acabarían: aquello que me daba angustia o miedo dejaría de atormentarme y yo por fin conseguiría no andar a contramano por la vida. Se trataba sin duda de una gran ilusión. Pero había también ilusiones más modestas, estadios vaporosos en los que aquello que debía ocurrir –o yo suponía que iba a ocurrir– estaba aún latente y entonces podía alcanzar el grado de lo perfecto. Debo hacer un esfuerzo para separar esos estadios de los juegos del pensamiento en los que, pongamos por caso, yo era una hermosa niña agitanada capaz de ir sin ayuda de los Andes a los Apeninos u hoy encuentro en un taxi –el taximetrero es viejo y ni se percata– una razonable fortuna anónima que me salva y que, además, pertenecía a un ser siniestro de dinero malhabido a quien no me produce ninguna culpa esquilmar. Estos juegos pertenecen al puro territorio de la fantasía: una puede ir y volver de ellos sin atarse a plazos ni a circunstancias. Con las ilusiones pasa otra cosa. Su condición de existencia consiste en que una crea que un día van a ser una realidad. Será por eso que estoy buscándolas en mis primeros años: tengo la impresión de que ahora me ilusiono poco: tal vez fui aprendiendo a prever el futuro con cierto cálculo de error y hasta tuve la suerte, a veces, de que ciertas realidades estuvieran a la altura de mis ilusiones. París no fue inferior al sueño de París y las islas del Rosario no se diferenciaban mucho de esa islita del náufrago que yo había aprendido en las historietas. Hasta la adolescencia, en cambio, las ilusiones eran de las pocas cosas –otra era la invención de historias, otra los razonamientos, otra los libros– que impedían que muriera de aburrimiento. Eran ilusiones que solían desembocar en una desilusión, y ahora que lo pienso, es ahí, en la desilusión, donde debe morir toda ilusión que se precie. Si acaba derrotada por la realidad que la generó no merece siquiera que se la recuerde.Yo tuve ilusiones de naturaleza diversa: una vez, a los trece años, entré en un coro gracias a un enamorado que era violinista y, durante los dos o tres meses que me duraron el coro y el enamorado, me ilusioné con la suposición de que un día no muy lejano iba a cantar hermosamente. Era magnífico porque cantar siempre fue de las cosas que más me han gustado en el mundo. Sigo cantando, claro, sólo que tan mal como antes del violinista. Otra vez, a instancias de una amiga habilidosa, fui a aprender corte y confección. Durante el mes en que soporté a la profesora y a sus moldes, me ilusioné con la posibilidad de tener en el futuro –yo misma iba a hacérmelos– todos los vestidos que se me ocurrieran. Basta verme pegar un botón para entender en qué terminó esa ilusión. Pero mis ilusiones más fuertes siempre estuvieron vinculadas a los espacios. Espacios que yo imaginaba espléndidos y cuya esperanza de habitarlos me anticipaba la dicha. Un día de diciembre de mis siete años me dijeron que dos meses después iríamos a la costa. Era mi primer viaje y era la primera vez que vería el mar. Durante sesenta días rodé por arenas ingrávidas y doradas y fui alzada por olas de un azul imposible. La arena real resultó áspera y casi no se la veía debajo de la multitud que en ese verano del cincuenta y uno poblaba la Bristol; en cuanto al mar, su color no difería demasiado del del río y el tamaño de sus olas era imperceptible comparado con el de las mías. Más adelante, otros mares y este mismo mar nuestro en inviernos despoblados no desmerecieron mis sueños, pero ninguno alcanzó el esplendor del que, una madrugada, mientras esperábamos el auto que nos llevaría, yo sabía –o creía saber– que me aguardaba ahí nomás, al final del viaje.Una ilusión tan intensa como la del mar fue la del primer departamento. Yo tenía cuatro años, una prehistoria en una pensión de Bahía Blanca y una historia –que en ese momento no me parecía breve– en la casa de mis abuelos y en la trastienda de un pequeño negocio. Al principio, cuando supe que mi padre había alquilado el departamento, todo consistió en soñar cómo sería vivir en una casa que por fin sería nuestra casa. Después se fueron agregando detalles. Ocurrió que el edificio aún estaba en construcción, y mi padre, cuando volvía de visitarlo, nos iba contando los progresos. Recién ahora reparo en que él debía pasar casi todos los días por el edificio en construcción y también entiendo por qué mi madre, una y otra vez, le decía algo cuyo sentido se me escapaba. “Ay, Goyito (le decía), sos siempre el mismo iluso.” Se lo decía porque mi padre, en cualquier circunstancia, intentaba convencerla de que pronto todo se iba a arreglar, pero también se lo decía por la manera en que nos iba contando los avances de la casa. Yo registraba el verde nilo de los pasillos, los grandes espejos del hall y, ya en nuestro departamento, la luz que entraba por los vidrios esmerilados de las ventanas. Tal vez los detalles eran imprecisos o yo, a los cuatro años, no los comprendía muy bien. Lo cierto es que, durante meses, me multipliqué en espejos enfrentados y fui esmerilada por la luz de las ventanas. No voy a abundar: sólo diré que en el hall había dos espejitos de morondanga que ni siquiera estaban enfrentados, y que una palabra tan hermosa como “esmerilado” apenas significaba que yo nunca más podría mirar hacia afuera. Supongo que a esa desilusión, a los vidrios opacos y a la falta de espacio, les debo el descubrimiento de los libros, los únicos capaces de rescatarme de la opresión de ese primer departamento. También les debo la obstinada pasión con que voy armando cada una de las sucesivas casas que es mi casa. Y ahora me doy cuenta de que cada una de ellas, también la amada casa de San Telmo en la que escribo estas palabras, es, más que ninguna otra cosa, una ilusión, algo que nunca termina de armarse pero cuya urdimbre final yo conozco y en cuyo sueño de completud me refugio como dentro de un aura. Si alguna vez tengo el dinero suficiente (me digo) voy a voltear esa pared, voy a comprar aquel sillón, voy a hacer una estantería. Y esto me lleva a otra ilusión, con la que convivo, la ilusión de tener el dinero que me va a permitir no preocuparme nunca más por problemas de dinero. Y también me lleva a la expresión más perfecta de esa ilusión: el juego de azar. Compro un billete de lotería, o apuesto a la quiniela un número que me persigue, o pongo una ficha en una casilla de la ruleta, y mientras llega el día del sorteo o la rueda gira yo vivo con la ilusión de que voy a ganar y entonces todos mis problemas van a resolverse. Con lo que vengo a descubrir que no soy tan distinta de la que fui y que, pese al aprendizaje de la realidad, sigo siendo tan ilusa como mi madre decía que era mi padre
(nota de la blogger : durante mi infancia "argentina" mi libro mas querido y aun hoy perfectamente conservado, era Corazon, donde claro, uno de los cuentos es "De los Apeninos a los Andes" y yo me veia como la heroina agitanada exactamente tal cual descrita por la autora..., una diferencia : aun y siempre me ilusiono total, absoluta y maximamente....y no pienso perderlo jamas!!!!!!!!!!)

PECADO Y TENTACION : CUANDO TOCARSE ES PROHIBIDO.
Recetas para el roce
Tal vez entre los más tempranos y sabios consejos relacionados con el contacto piel a piel se encuentren los de Ovidio Nasón. Ovidio nació en una villa del centro de Italia en el año 43 a.C. Marchó a Roma para iniciar una carrera política, completó su formación en Grecia y, tras una larga temporada viajando, regresó a su tierra. Su vocación era la poesía, pero su padre lo obligó a apartarse de materias tan lábiles. Existe una anécdota en la que promete acatar esa orden: "Te juro, padre, te juro que nunca más compondré versos". Como fue muy enamoradizo los matrimonios le duraban más bien poco. Se casó tres veces y abandonó la política justo en el momento en que se le exigía su incorporación al ejército. Estuvo plácidamente entregado a la literatura hasta que un día Augusto lo desterró a causa de unos incómodos versos. Ya exiliado, resumió el asunto así: "Me he perdido por culpa de mi ingenio". El Arte de amar (Ars Amandi) fue el texto que suscitó la condena, el destierro como modo que adoptó la censura moral de una obra literaria. Burlando a Augusto y al roto juramento a su padre, más que arrepentirse de sus versos, Ovidio se jactaba. Mandó a escribir en su epitafio: "Aquí descanso yo, galanteador de tiernos amores, perdido por la inteligencia. Poeta mío, a ti que pasas, no seas inclemente. Si es que amaste di: Los huesos de Nasón reposan dulcemente". En la obra censurada clasifica tres tipos de besos: el osculum, dado a los amigos sobre las mejillas; el basium, sobre los labios para indicar afecto; y el suavium, dado entre amantes y consistente en morder suave los labios (hace referencia a los labios del rostro pero no solamente). Sin duda lo más jugoso de su didáctico tratado son las mil recetas prácticas, destinadas sobre todo a señalar los mejores atajos para acceder al cuerpo de la mujer deseada. Muchos y muy cómicos son los pasajes donde explica cómo aprovechar el caos de los espacios públicos, en especial cuando la piel anhelada pertenece formalmente a otro: "Desea mil felicidades a la señora de tus pensamientos y al que tiene la dicha de compartir su tálamo; mas en lo recóndito del alma profiere contra este último cien maldiciones. Cuando las mesas se levantan y los convidados se retiran, aprovecha las circunstancias del lugar y la confusión de la multitud para aproximarte a ella; mézclate entre la turba, colócate a su lado, pásale el brazo por el talle y toca su pie con el tuyo". Ovidio estaba convencido de que Venus y la Fortuna alientan siempre a los audaces. Por eso quiso instruir bien a aquellos que no tuvieran ningún prurito en convertirse en ladrones de placer: "No dejes tampoco de asistir a las carreras de los briosos corceles; el circo, donde se reúne un público innumerable, ofrece grandes incentivos. Nadie te impedirá que te sientes junto a ella y que arrimes tu hombro al suyo todo lo posible; el corto espacio de que dispones te obliga forzosamente, y la ley del sitio te permite tocar a gusto su cuerpo codiciado". Ese entusiasmo por idear artilugios para el contacto de piel en marcos concurridos no debe hacernos creer que Ovidio fue avaro en lo concerniente a brindarles a los muchachos versados consejos para el ámbito privado: "Los dedos sabrán deslizarse por las partes donde el amor templa ocultamente sus flechas. Así en otros días lo hizo con Andrómaca el valeroso Héctor, cuyo esfuerzo brillaba no sólo en los combates. (...) No te afanes por llegar pronto al término de la dicha; demóralo incansablemente y la alcanzarás completa. Si das en aquel sitio sensible de la mujer, que un necio pudor no te detenga la mano, entonces verás cómo sus ojos despiden una luz temblorosa". Para finalizar, el poeta legó a los siglos venideros una loa al vamos juntos: "Ni le dejes atrás desplegando todas las velas ni permitas que ella se te adelante. Penetren en el puerto simultáneamente. El colmo del placer se goza cuando dos amantes sucumben al mismo tiempo". Los lenguajes no verbales contienen algo de misterioso que los vuelve casi clandestinos; en tiempos en que no se conocían los manuales de autoayuda ni el sexo virtual, Ovidio supo divulgar principios útiles para mancebos necesitados de iniciarse con cierta dignidad en los enigmas del lenguaje de la piel. Fuego dentro del fuego Decía Michel Foucault que hasta el siglo XVII existió una tolerante familiaridad con lo ilícito: "Los cuerpos se pavoneaban". Pero a ese luminoso día pronto le siguieron el crepúsculo y enseguida las aburridas noches de la burguesía del período victoriano _pieles surcadas por la doble moral de una sexualidad retenida por un discurso hipócrita_. En aquel lúgubre contexto, la Inglaterra decimonónica, los periodistas de todos los diarios sabían que no era posible mencionar a Aubrey Beardsley sin poner su propio empleo en riesgo. Dentro del grupo de exquisitos en el cual Beardsley se movía _una pléyade formada por espíritus tan selectos como W.B. Yeats, Oscar Wilde o Arthur Symons_, el desprecio masivo que se había ganado le otorgaba un aura de heroicidad. Flaco, desagradable y fatuo, lucía siempre tan pálido como la gardenia que llevaba en su solapa y, desde los siete años, arrastraba los síntomas de la tuberculosis que a los veinticinco puso término a su vida. Según cuenta Yeats, fue un raro giro que tomó su enfermedad lo que le hacía ver _casi sin descanso_ a hombres y mujeres acechándose la piel como animales íntimos en combate. Se entiende que no muchos hayan estado en condiciones de apreciar el genio precoz de Aubrey Beardsley, la fuerza blasfema de esas alucinaciones a partir de las cuales creaba dibujos de una obscenidad satírica y fascinante. El mayor escándalo tuvo lugar cuando en 1894 salió a la venta Salomé, de Wilde, con ilustraciones suyas. Las sugestivas tintas despertaron la fur ia de una novelista popular que ejercía una enorme influencia; y, debido al revuelo que armó, Beardsley se transformó en un artista estigmatizado por la opinión pública. Fue Arthur Symons quien quiso darle un lugar y lo nombró director artístico de The Savoy, la revista que un mecenas iba a comenzar a financiarle. Pero el emprendimiento no duró más de una decena de números porque, espantados frente a la publicación de un breve cuento que Beardsley había escrito, los distribuidores se negaron a seguir repartiendo un magazine que contuviera material de tal calibre. Incluso se acusó a la revista de ser un órgano de íncubos y súcubos, esos fogosos demonios de la fantasía sexual que se inmiscuyen en las personas para satisfacer deseos que la realidad prohíbe y a menudo hasta impide pensar. Condenado moralmente por la sociedad, Beardsley terminó sintiendo (o fingió sentir) la aspereza de la culpa y, días antes de su muerte, juró que se arrepentía de su impúdica obra. Se convirtió al catolicismo en un súbito rapto semejante al de Wilde; y para convencer a los demás de que no era una broma propuso que quemaran varios de sus dibujos. La historia del arte lo mantuvo durante años en el olvido y, finalmente, el tiempo hizo lo suyo y hoy se lo considera el rey del art noveau británico. La enciclopedia católica lo incorporó a sus páginas y hasta se ocupa de blanquear su memoria, tal como lo prueba el curioso pasaje que afirma: "Los innobles y viciosos trabajos de Beardsley fueron fruto de su afán por burlarse de la gente de opiniones estrechas, pero de ningún modo de una disposición demoníaca". Detengámonos ahora en la insólita creación literaria del joven dibujante. Lleva por título La historia de Venus y Tannhaüser y está basada en la misma leyenda germana en la que Wagner se inspiró para escribir su quinta ópera (Tannhäuser o El torneo de canto en el Wartburg). Lo destacable es que en la versión de Beardsley la mítica diosa Venus es una prostituta y Tannhaüser un torpe caballero que, pretendiendo arrancarle a la vida momentos más intensos que los que suele ofrecernos, se interna en el Monte de Venus, un fabuloso e inmenso prostíbulo, con la intención de acceder a la piel más famosa de Europa. Beardsley dice que quienes sólo vimos a Venus en museos tendremos problemas en imaginar cuán irresistible debió ser, recostada sobre la seda rosa en aquel cálido boudoir. Se sabe que su rostro evidenciaba pocas ideas pero que su piel parecía obra del más largo y laborioso pensamiento, como si se hubiera consultado con diversos matemáticos y sabios egipcios el método para mantener por siempre su sobrehumana belleza. Mudo de excitación, Tannhaüser recorrió la piel de Venus con la punta de sus dedos, exhaló un gran suspiro y cayó repentinamente sobre la espléndida dama. Es costumbre de los escritores pintar héroes capaces de dar a la heroína muestra de su bravura un sinfín de veces en una sola noche; sin embargo, el Tannhaüser de Beardsley no poseía esa facilidad gargantuesca, y se sintió muy aliviado cuando, una hora después, otros hombres entraron embriagados en el cuarto y reclamaron a Venus para ellos. La doncella acomodó a la diosa entre almohadones y la retiró alzada en brazos, mientras miraba al artista diciendo "Qué cansado parece ese pobre muchacho". Con el correr de los días a Tannhaüser se le volvió insoportable el recuerdo de la intensidad del contacto. Y dado que sus remordimientos crecían, decidió encaminarse hacia Roma para confesarle su pecado al Papa y pedir la absolución. El Papa le negó el perdón alegando que sería tan difícil para él redimirle como para su báculo echar flores. Tannhaüser abandonó el lugar; su esperanza temerosa dejó paso a una desesperación leonina e intrépida. Tres días más tarde el Papa observó que del báculo brotaban hojas verdes; y, azorado ante el acontecimiento, llamó a un séquito y dio la orden de salir en busca del pecaminoso caballero. Lo troupe peregrinó a lo largo y a lo ancho de Europa tras el objetivo, pero en ninguna parte hallaron señales de Tannhaüser. Había desaparecido y no volvió a saberse más nada de él. Existen dos versiones acerca del misterio de su paradero. La primera asegura que volvió al Monte de Venus y, durante el reencuentro con la diosa, se colmó de deleites hasta el límite en que ya no pudo aguantar una voluptuosidad tan constante, pura y total. El muchacho habría tenido entonces un final sublime: al arribar a un monstruoso nivel de saciedad _el grado cero del deseo_, inmolado por esa piel murió de un exceso de placer como el príncipe Vibalano en Las 11 mil vergas de Apollinaire. La segunda versión dice, en cambio, que empezó a desconfiar de la piel con un fervor grotesco. La asociaba con el sufrimiento, la tentación, la lujuria y la suciedad del alma. La vulnerabilidad de la piel le pareció complementaria a su impureza: era impura porque era vulnerable, incapaz de resistir al anzuelo de peligrosos contactos. Su desprecio por esa vil lámina alcanzó tal punto que la disolución de su cuerpo pronto se le presentó como un fin apetecible. Como no había logrado extinguir su ardoroso deseo, concluyó que su única salida consistía en apagar el fuego con fuego y se arrojó a un volcán... Los que adhieren a esta última versión consideran que lo determinante es lo que dicta la conciencia y no lo que nos crispa la punta de los dedos. Los que creen en la primera piensan, como Paul Valery, que lo más profundo que tenemos es la piel.
Sunday, October 30, 2005

Somos leyenda
Por Juan Sasturain
Hay un dato para pensar.
El viaje a la Luna, versión Luciano de Samosata, Cyrano o Flammarion fue durante siglos ejemplo de leyenda literalmente desorbitada.
Hoy, que la Luna pisada por Armstrong es historia, la leyenda vuelve invertida: en realidad no hubo tal alunizaje, fue un montaje de la NASA.
La leyenda no se somete (no debe ser sometida) al criterio de verdad.
Funciona en otro registro, sirve para otra cosa.
El incali/inclasificable Richard Matheson, proveedor de efectivas historias para Hitchcock y otros amantes de lo sorpresivo, escribió a mediados de los cincuenta –entre muchas cosas sin duda menores– dos originalísimas novelas: The shrinking man (“El (increíble) hombre menguante”) que motivó una memorable película de Jack Arnold, clásico de la ciencia ficción clase B; y I am legend (“Soy leyenda”, en la rápida versión castellana de Minotauro), una vuelta de tuerca sobre el tema de la licantropía en su variante más paranoica.
El narrador escribe para dejar testimonio de lo que ha descubierto: todos son vampiros menos él.
En ese mundo al revés, los vampiros son lo normal y razonable: él es leyenda.
En el uso diario, alguien es o se convierte en una leyenda cuando los relatos que lo aluden –sobre todo en el universo polimorfo de la anécdota– incluyen y mezclan los datos puntuales con lo inverificable.
La condición legendaria de Tita Merello, Corbatta, Macedonio Fernández o Mate Cocido es más que un plus o aureola, es a veces un doble: una imagen construida con elementos inverificables que no se suman a la biografía sino que suelen competir con ella en otro orden, el de la tradición oral.
Sin embargo, las leyendas en sentido estricto son etimológicamente “legenda”, es decir: “cosas que deben ser leídas”, del mismo modo que las Amandas, amadas, y los educandos –con suerte– educados.
Son antigüedades que vienen del latín, pero el matiz de obligación o consejo que está en el sufijo se ha perdido.
Por eso, valga la pregunta para aquellos tiempos: ¿por qué debería ser leída una leyenda?
O mejor: ¿por qué un relato en principio oral merecería ser fijado por la escritura para luego ser leído, es decir, a convertirse en “cosa leyenda”?
La respuesta probablemente acertada, y más pobre, es que estos relatos míticos –aztecas, griegos, chinos o anglosajones– sirven porque refieren hechos y personajes que se confunden con el nacimiento mismo de la comunidad y de la lengua que los conservó durante siglos por tradición oral; esas leyendas son o han sido funcionales porque explican el origen, fundan los tabúes, refuerzan una identidad necesaria.
Lo legendario es prehistórico en el sentido de no documentado o parcialmente documentado, pero la Leyenda ha sido La Historia antes: el Diluvio, Hércules, la Lluvia de Fuego, Simbad o el rey Arturo y Camelot fueron reales para su oyente o lector antes de ser lo que son.
Es decir: hubo hechos y luego sucesivas versiones de esos hechos manoseados por el traslado oral en tiempo y espacio que cristalizaron en una leyenda, decantada con prestigio de autoridad. Una vez fijado el relato, la cultura lo lee y relee ya sin modificarlo en su contenido pero sí resignificándolo: así, en algún momento leyenda ya no es “lo que debe ser leído” en el sentido de explicación del origen sino cuento mitológico o fantástico. La leyenda ha pasado a ser lo inverificable.
Curiosamente, las leyendas proliferan hoy como en los tiempos literalmente legendarios, con la diferencia que ahora no se generan antes de la Historia sino después, por añadidura, son su resultado, su necesario complemento: parece ser que no se puede vivir (bien) sin ellas.
El consecuente Dolina institucionalizó la oposición entre Hombres Sensibles e irrecuperables Refutadores de Leyendas y dicen que John Ford dijo alguna vez, como quien formula un programa: “En Hollywood, cuando debemos optar entre la Historia y la leyenda... nos quedamos con la leyenda”.
El inventor del Barrio de Flores estaba hablando de los derechos inalienables de la imaginación para vivir; el director de todas las películas de cowboys con cara de John Wayne, de la opción estética por la fecundidad del mito.
Defensas ideológicas contra la prepotencia de la racionalidad aplanadora que dan cuenta de una situación de legendaria necesidad.
En lo cotidiano, no es casual que la comunicación oral, por ser la primera y más espontánea, es insustituible como vehículo de la leyenda.
Privada y sin filtros, es el lugar donde se manifiestan las zonas menos controladas y más espontáneas de lo humano, un continuum sin origen identificable ni fin previsto: los mensajes circulan tras partir de una fuente indeterminada hacia el infinito, dos fértiles nebulosas.
La novedad respecto de los maravillosos relatos que construyeron la base de las culturas es que hoy, las viejas y nuevas leyendas urbanas se vuelven macroplanetarias vía internet, el lugar más parecido –en cierta manera– a la antigua comunicación oral.
Miles y miles de contribuciones alimentan sitios de recepción de leyendas urbanas vía e-mail y multiplican las posibilidades narrativas, uniendo en un coro jamás registrado, voces de muy diferentes lugares.
Así, junto a relatos rigurosamente datados en opuestas latitudes, será posible encontrar variantes de anécdotas puntuales y personalizadas: acaso versiones brasileñas de lo que dicen le pasó a María Amuchástegui en televisión; una idea similar a la criolla –acuñada en Venezuela– sobre los efectos afrodisíacos de ciertas gaseosas mezcladas con aspirinas o una variante italiana de la anécdota atribuida a José María Muñoz hablando con un futbolista: “¿Cómo ha corrido, Fulano? ¿Cuántos pulmones tiene?” “Uno, Muñoz, como todo el mundo” habría dicho el elogiado, modestamente. Y si no es cierto, merecería serlo. Claro que sí.

VIEJAS Y NUEVAS FORMAS DE AMAR (hoy se viene laaaaaaargo! tendran paciencia para leerlo todo?)
Como cada uno ahora en su casa yendo de la cama al living. Yendo de un canal a otro del cable, del primero al último, del último al primero... ¿El canal erótico? ¿Para qué? La explicitación hace desaparecer la seducción y el erotismo. Me termina dando risa. ¿Policiales? Siempre el mismo psicópata. ¿De amor? Esas películas en las que el marido va hasta la esquina a comprar cerveza y ya está llamando, diciendo por teléfono Honey I miss you, I love you... bastante inverosímil. ¿Noticieros? No gracias, me vengo salvando del síntoma de la época: el pánico. Películas de enfermos. Dibujitos. Series que me hacen acordar de tantas horas viendo tele de chicos... Qué puedo ver, qué puedo ver, qué puedo hacer. Una canción de Moris, mirar el techo y en el techo no hay nada, hay solamente un techo, fumar y hacerse películas de amor. ¿Pero cuál? También en mi cabeza hay un zapping, cada historia que empiezo me parece que no sé qué final quiero que tenga. ¿Un final feliz es realmente feliz? He aquí la pregunta de mi generación. Empezamos y terminamos, rápido y mal –y no me refiero al sexo–, porque no sabemos cómo queremos que termine. ¿Será que hay que empezar de nuevo? De nuevo nuevo, quiero decir. Empezar con otra idea. Quizá con la certeza de no tener ninguna idea e ir viendo. Paciencia. Como quien tiene que ordenar un placard donde guardó de todo, y hecho un bollo. Hay que rehacer el amor. Pero entonces habría que pensar primero qué es hacerlo. O rehacerlo.Rehacer, según el diccionario, puede ser repetir lo ya hecho o “serenarse”, rehacerse. Buscamos un equilibrio. Si algo se debe rehacer es porque se deshizo. Más que el amor, la idea del amor. Una característica “moderna” es que primero se hace el amor, en su sentido literal de litera –cama– y luego se piensa (a veces) quién es el otro. Si de las parejas de antaño se decía que llegaban al matrimonio sin conocerse bien en aspectos fundamentales como la cotidianidad, de las relaciones de las últimas décadas se puede decir el otro extremo (los extremos se tocan, ¿no?): demasiado pronto se fuerzan dos desconocidos en una cotidianidad para la que no hay verdadera confianza. ¿Quién no se ha encontrado desayunando con un/a perfecto/a extraño/a?Si es por hacer el amor en ese sentido, bueno, ya lo hicimos, ya aprendimos, nos liberamos, tuvimos experiencia pero... ¡qué manada de solitarios! Veo en el techo el recuerdo de una historia... ¿Es un recuerdo mío? ¿Me lo contó mi amiga? ¿A mi amiga se lo contó una amiga? No importa, ¿quién no vivió, aunque sea una vez, esta historia? ¿Son los ochenta? Más o menos, me parece que sí. O un poco más. Estoy en una fiesta, como todas, no es divertida porque no estamos divertidos, no somos divertidos, un escepticismo existencial nos acompaña adonde vayamos. Cada uno baila solo. Yo también, y para peor con los ojos cerrados. Se toma mucha cerveza, primero porque es más divertido, después porque da una justificación para que nada sea divertido. Finalmente porque por fin el cerebro hace paf, un conveniente block out. Toco algo con el pie, un reloj, alguien lo perdió bailando, me lo pongo. Abro los ojos y allá lejos veo un tipo que me gusta, físicamente, digo. Me abro paso, me pongo a bailar frente a él, me convida cerveza. Bailamos. Bailamos. De pronto, no. De pronto, sí. Estamos encerrados y abrazados en un baño, sin ropas. Unos días después entro a un café y veo una cara que me parece conocida. Debe ser, porque él tiene el mismo gesto de “me parece que te conozco”. Nos parece a los dos que somos esos que estuvieron encerrados en el baño; así es que me siento a su mesa. Cuando me saco el abrigo dice: “¡Tenés mi reloj! ¿Estuve en tu casa? Creí que lo había perdido en la fiesta”.Deberíamos pensar que semejante casualidad señala un destino. Pues no, a no ser que el destino sea puro camino y no llegar a ninguna parte. Puro aprendizaje. Porque aunque nos vemos algunas veces más no encontramos –salvo más comodidad que en un baño– nada que nos entusiasme. Yo miro el techo, él monologa sobre bueyes perdidos. Chau, chau. Algún día uno de los dos no llama más, el otro tampoco. Nadie lo lamenta. Pasan unos meses y un día me llama para contarme algo que es muy importante para su vida, dice, y quiere compartirlo conmigo. ¿Conmigo? Ha triunfado sobre su adicción a la cocaína, pudo dejar. Lo que me impresiona es que nunca me di cuenta de que fuera adicto ni de que le preocupara. ¡Qué autismo! El mío. El de él. The Lonely Hearts Club Band. Cada cual atiende su juego. Como puede.
Es curioso: se habla de la mayor comunicación. Y me pregunto si es realmente así. Si mi autismo no es similar al de otras relaciones basadas en modelos que, en apariencia, están perimidos. Quiero remontar la punta del ovillo para entender razones: ¿fue por eso que hace unos años escribí una novela sobre Malinche? En parte, pero también por algo más. Eso de ser la lengua, la guerrera, en algo me identifica con un tópico: la mujer-escritora. Además, por haber pasado ella a la historia como el emblema mismo de la traición por su romance con el españolísimo Cortés.Se dice de las mujeres que son traicioneras. La verdad es que “la Chingada” no tenía muchas opciones, traicionada por propios y ajenos, una y otra vez. Primero, no está claro si su padre muere naturalmente, a manos del imperio azteca o si es asesinado por su esposa y el amante. Cuando ese amante ya tiene el camino libre para ser un marido oficial, la madre de Malinche tiene con él un hijo varón al que prefieren para heredar títulos y tierras, así que necesitan deshacerse de la niña. La leyenda cuenta que fingen su muerte enterrando a una esclava y que mientras suena el funeral, Malinche es llevada a escondidas por unos mercaderes a quienes su familia acaba de venderla. Así es como aparece en tierras mayas, por lo que aprende ese idioma además del suyo, el nahuatl, lo que la convertirá luego en la traductora necesaria de Cortés. Pero, ¿cómo es que aparece cerca de Cortés? Por la costumbre indígena de “regalar” mujeres al conquistador. Durante un tiempo es “adjudicada” a un lugarteniente hasta que se descubre su valor como lengua y su conocimiento de las costumbres e ideas, tan útiles a los conquistadores. A partir de ese momento Cortés y Malinche son inseparables, a tal punto que los indígenas llamaban a ambos por igual con el nombre de ella. ¿Doña Marina, como la bautizaron los españoles, traicionaba a su raza o a quienes habían dominado a su pueblo? Las crónicas reconocen la ayuda que Malinche prestó revelando secretos que los indios le confiaban. No tenía veinte años aún, dicen que era hermosa y muy inteligente y que en poco tiempo aprendió también el español. Y parecería que ella estaba realmente convencida, como suele suceder con quien ya está bajo un yugo, de que un nuevo yugo será la salvación. Se habla del gran amor entre Cortés y Malinche. ¿Cómo imaginar lo que se entendía entonces por amor? Ya de por sí Cortés había dado y tenido bastantes problemas en España. ¿Y Malinche? ¿Cómo imaginarla frente a ese blanco con armadura que bajaba de la orilla del cielo del mar en un ciervo gigante, casi como si nos enamoráramos ahora de un marciano? Caballos, cañones y la gran cruz. Aunque no lo practicara de verdad, Cortés introdujo la idea del cristianismo del cual dicen que Malinche se hizo devota. Algunos dicen que Cortés, hábil estratega, la mantenía enamorada para poder confiar en ella, de sus traducciones dependían las negociaciones con Moctezuma, nada menos. Como si todo fuera poco complicado, una vez conquistado México y mientras Malinche está por parir el hijo de Cortés, aparece Catalina, la esposa española que había quedado en Cuba y que viene a ocupar su lugar de gobernadora.Misteriosamente muere ahogada, y aunque sufría de “asma esencial”, se dijo que Cortés la asfixió con una almohada. Pero ni siquiera para poder casarse con su amor, ahora que era marqués, iba a desposar a una india, aunque le agradece los servicios prestados casándola con don Jaramillo y dejándole tierras. La pregunta en esta relación –que de alguna forma es emblemática– sería: ¿Malinche y Cortés se quisieron de verdad? ¿O sólo se necesitaron mutuamente? Pero también me parece emblemático que una mujer-guerrera no pueda ser a la vez una esposa.
Sigo buscando en la historia, más cerca en el tiempo y en el espacio. Otro romance de un momento fundacional: el del caudillo entrerriano Pancho Ramírez con la Delfina. Momentos de guerras, guerrillas, montoneras. A los combates contra los españoles pronto se superponen combates entre o contra caudillos regionales. ¿Será quizá la estructura femenina de mi cerebro que no me permite entender, por libros y libros que lea, por qué Ramírez es primero aliado de Artigas y luego lo combate, por qué López es primero aliado de Ramírez y luego lo combate? ¿Cosas de hombres? Y mientras los hombres se envían cartas del tenor de: “Aquí te mando embalsamada la cabeza de tal para que la pongas como pisapapeles en tu escritorio”, ¿qué hacen las mujeres? No todas bordan banderas como Remeditos. Las de menos fortuna van de aquí para allá detrás de los ejércitos, una caravana de ollas y niños, las cuarteleras. Pero la Delfina viste uniforme de dragón y es parte de la tropa. Es la literatura la que nos dejó el mejor retrato en la novela sobre Camila O'Gorman de Enrique Molina: una Delfina que cabalga desnuda y con una larga cabellera. Una fantasía, pero que revela la fascinación que –dicen– todos los soldados sentían por ella. Mientras, otras mujeres esperaban en el pueblo bordando el vestido de novia, como Norberta, la prometida oficial de Ramírez. También el final es más sentido en la literatura que en las crónicas: el Romance del Río Seco, de Leopoldo Lugones, nos hace ver la triste y larga cabalgata de un Ramírez ya vencido y perseguido por sus antiguos aliados, que huye con poquísimos hombres y con su Delfina. Ella queda rezagada, están por tomarla prisionera y él quizá podría haber escapado si no hubiera retrocedido para salvarla. Se dice que al regresar Delfina a Concepción del Uruguay (donde hoy podemos ver su casa), Norberta le regala el vestido de novia, como reconociendo que fue su verdadera mujer. Pero a veces me pregunto con quién se hubiera casado Ramírez llegada la paz.Por eso, pienso en la importancia de la cultura de época. Y me pregunto si no asumimos roles de tiempos pasados: qué idea del amor se tiene hoy, se tuvo antes, de qué modo el entorno y sus problemas socavan o unen relaciones. Delfina es un emblema de un tiempo en que dos imágenes, la guerrera y la novia, no se fusionaban en una sola mujer. ¿Y hasta qué punto hoy persiste la contradicción? Pasaron unos años desde que escribí la novela sobre Malinche y continúo percibiendo que algunos hombres dan por sentado que en mi casa no puede haber una sartén, no puede haber orden, “debo” ser una bohemia, debo no entender nada de administrar el dinero, debo ser una despelotada y, la peor desilusión, he notado, es cuando no soy “rara”, rara como una poeta. Más de una vez me sucedió que quien se acerca a la poeta espera vivir constantemente en un mundo de nubes. Un mundo que por supuesto sólo soportarían por un rato.
Yo me siento cruzada, empapada, por el rock y la tele, vaya conjunción. Me gusta el emblema de la pareja de John Lennon y Yoko Ono, aunque todavía fuera chica cuando los vi por la tele desnudos en una cama llena de flores y rodeados de carteles en contra de la guerra en Vietnam. Aunque no haya ni probado esa enorme cantidad y variedad de drogas que se dice que ellos consumieron, me entiendo más a partir de esa imagen de ellos y no viendo las falsas películas de Mercedes Carreras, que es el único ejemplo que recuerdo de mi propio país en esos años. Pero el problema para ahondar en esa historia es que recuerdo poco, recuerdo que él tenía una esposa a la que olvidaba en cualquier andén. Recuerdo que esa esposa un día se encontró ya instalada a Yoko en su casa. Que los Beatles no bancaban a Yoko y John les daba el portazo defendiéndola. Que después de muchos años juntos tuvieron unos meses de separación pero volvieron a unirse. Algunos lo lamentaban, decían que él estaba mejor durante su separación y con una “buena chica”. No recuerdo mucho más, así que trato de leer algo sobre ellos pero sólo encuentro drogas y alcohol en cantidades y mezclas como para descerebrarlos y superinterdependencia de adictos entre ellos. Suena a limitado que eso haya sido todo, que no encuentre más información excepto algunas grandes frases acerca de un gran amor. O es un relato moralista exagerado o ellos eran así de exagerados. Al fin y al cabo, eran tan tan emblema que es posible que no pudieran bajar de ahí. Hay algunos análisis psicológicos, como que John era un niño abandonado por su madre y que ella venía de la nobleza masculinista japonesa y ambos se necesitaron como barcos en una tormenta. Lo que en realidad importa es que ellos son el flower power, los happenings, las experiencias alucinógenas, distorsión en la percepción y distorsión en la guitarra, el arte conceptual, Give peace a chance, la pasión de la música contra un orden al que se estaba dando vuelta como un guante porque no daba ni respuestas ni felicidad. Hendrix prendiendo fuego a su guitarra, yo moría por Hendrix y Hendrix moría por sobredosis demasiado joven. Sí, el orden viejo no daba respuestas: ¿pero las da el nuevo?La generación paranoica, con melancolía de futuro y sin saber qué modelo... ¿Qué quiero? Ya ni sé. Me parece que quiero alguien que a apenas un mes de conocernos no me diga te amo ni me diga no quiero un compromiso. Alguien que se tome tiempo para ver, ver cómo soy, ver qué quiere ahora, con esta persona en particular y en este momento específico de su vida. ¿Y yo? ¿También seré capaz de no presuponer? Sobre todo lo que no quiero es esa manera en que algunos hombres parecen haber dicho “ustedes querían la independencia, aquí la tienen” y hacen mutis por el foro.Aunque no sea una buena película, hay una clave interesante en Acoso sexual: “Los hombres somos los que tenemos que ir a la guerra”, dice Michael Douglas. “Los hombres deciden las guerras”, responde su mujer, pero él contesta que no se encuentra precisamente en el Parlamento pudiendo tomar decisiones. En lugar de enfrentarse, “rehacen” la pareja comprendiendo que el problema está afuera y los afecta a ambos; en el caso de ellos, el problema de la competencia feroz entre empresas y entre personas dentro de una empresa. Otro excelente ejemplo son las películas de Abel Ferrara, esos hombres atrapados en tópicos masculinos que los destruyen y que no logran modificar. O Todo o nada, por ejemplo, donde el viraje económico ha dejado a los hombres fuera de su papel tradicional de “proveedores”. Allí los hombres encuentran al menos el primer paso para una solución: “poner al desnudo” el desconcierto y la dificultad. Esas son las grandes historias de amor de mi generación, esas películas parecen concentrar todas las discusiones y malentendidos que tuvimos en estos años. Miro a mi alrededor y veo que los que tienen parejas más sólidas y solidarias son los homosexuales, hombres o mujeres. Los que tienen 50 ya pasaron la época en que tuvieron que pelearla para poder mostrarse públicamente, los que tienen 30 o menos disfrutan más relajados de ese camino ya abierto. Los veo mucho más “de a dos” que a las parejas heterosexuales, aunque enfrentando otro tipo de dificultades, librados de cargar con la impronta de roles tradicionales y a la vez pelear contra ello. Aunque algunos tópicos culturales tuvieron que sacudirse también, sobre todo en la homosexualidad masculina, el rol de maestro-discípulo de los griegos por ejemplo. Verlaine-Rimbaud, Wilde-Bossie. Y una vez más la época: Wilde y Verlaine fueron encarcelados por “sodomía”, condenados a trabajos forzados. Es extraño cómo el mundo suele encarnizarse, como en el caso de Lennon, con un integrante de la pareja sin poder soportar la idea de que esa pareja es elegida por ambos, por destructiva que sea. Así como el mundo detesta unánimemente a Yoko, unánimemente detesta a Bossie (Alfred Douglas), el jovencito bello y según todos egoísta, perverso y malcriado que arruinó a Wilde. Después de hacerle malgastar su dinero y sus energías para escribir, después de despreciarlo a los gritos y luego buscarlo desesperadamente para continuar torturándolo, después de leerle poemas no muy buenos, de hacerle conocer el mundo de los taxiboys y de hacer un alarde de la relación que no era muy conveniente entonces, se dice que Douglas instigó a Wilde a enfrentarse con su padre en un juicio que todos advirtieron que terminaría mal. El padre de Douglas acusa públicamente a Wilde de sodomita, cuando se dice que no había nada que él pudiera enseñar a Bossie sino más bien al contrario, aunque el escritor fuera ya adulto y Bossie casi un adolescente. Wilde inicia un juicio pero pasa de ser el ofendido a ser el acusado y condenado. A partir de la condena sus libros dejan de estar en las librerías, su obra de teatro La importancia de llamarse Ernesto, que estaba teniendo tanto éxito, baja de cartel. La esposa de Wilde cambia el apellido de sus hijos, aunque se dice de ella que lo ayudó siempre, incluso al salir de la cárcel, ya arruinado de salud, de moral y económicamente. Se dice que mientras Wilde estaba en la cárcel Bossie intentó vender a un diario sus cartas, por lo que Wilde prometió a sus amigos y a sí mismo no dejarse enroscar nunca más por el mancebo al que todos consideraban una víbora celosa del talento de Oscar y aprovechada de su fama. Pero hay pasiones así, como un imán. Al salir en libertad allí está nuevamente Wilde con su Bossie, que ni lo cuida ni lo consuela. El gran escritor muere mientras el amante publica chismes y de paso sus propios poemas y embolsa dinero. Unánimemente esto es lo que cuentan las biografías y la película. Hasta Douglas mismo no logra desmentirlo bien. Pero no se dice mucho acerca de por qué Bossie, por qué no Robert, el primer amor masculino de Wilde que lo comprendía, lo apoyaba y amaba. Por qué no otros. Por qué esa obsesión en la que todos muestran a Wilde casi como un tonto cuando en su literatura es uno de los más agudos y sarcásticos. Algo veía Wilde en Bossie, algo que creía no tener en sí mismo, quizá todo el sarcasmo vuelto acto, un desparpajo brutal que Wilde habrá tomado por falta absoluta de hipocresía. Y la belleza, tan importante para el escritor que hizo un culto de la decoración y de la vestimenta. Como sea, está claro que opinar desde afuera siempre es inútil. En el fondo ningún ejemplo sirve, cada uno es cada uno.Al igual que Wilde y Bossie, unos cien años más tarde Sid y Nancy tuvieron una relación parecida, signada por la autodestrucción. ¿O por su manera neorromántica de entender el amor? Sid Vicious, el que en Londres no fue recibido por la Reina como Lennon sino que la burló en la canción God Save the Queen, que ninguna radio se atrevía a transmitir, el bajista fundamental del punk, encontró una noche a su amada Nancy apuñalada. Y aunque todo lo señalaba a él como culpable, no recordaba qué había sucedido. ¿Para qué lo rodearon de abogados y protección si lo que él quería, y finalmente hizo, era seguir a Nancy hasta la muerte? Siempre juntos, siempre desesperados. Comienzan los 80 con esta muerte, comienza aparentemente el triunfo del consumo, prevalece la droga del rendimiento sobre la del delirio. Por suerte nada es tan esquemático, también pasan muchas otras cosas, variedad de movimientos artísticos y de modos de relación que continúan bullendo. Pero básicamente, con menos extremo o espectacularidad, la misma exasperación de Sid tenemos todos, una exasperación que en realidad no nos la produce el otro sino la búsqueda de algo que siempre permanece inasible. Y más en esta época en que va apareciendo todo lo que los 80 y los 90 barrieron bajo la alfombra. De nada sirven ejemplos heroicos de amor en el día a día.
Sigo mirando alrededor para entender a través de modelos. De todos modos, cada época no tiene una sola imagen como un cuadro fijo, diversos modos conviven mientras los estratos de antes influyen. El tradicional matrimonio de Palito Ortega coexiste con las sucesivas parejas de Su Giménez, en las que siempre ella parece ser la “jefa de familia”. Ladi Di, la tragedia de querer sostener algo que ya no encaja es contemporánea, o casi, a la de la princesa Máxima. ¡Quién hubiera imaginado una princesa a quien le cuestionaran la actuación de su padre durante el Proceso! En la diversidad aparecen tantos ejemplos. Aparentemente un menú donde cada uno podría elegir el modelo ad hoc a su personalidad, aunque mayormente en cada generación prevalece un estilo. Frida Khalo coqueteando con Trotsky sin que Rivera protestara, aunque sí protestaba si ella tenía amantes femeninas. Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre estableciendo la no convivencia como fórmula de perduración. Anaïs Nin contando con detalles encuentros amorosos con, entre otros, Henry Miller, mientras Miller contaba sin eufemismos aventuras sexuales en los trópicos de Cáncer y de Capricornio. Y ambos amaban a June, la esposa de Henry. Madonna como ejemplo de la mujer que toma la iniciativa invitando a Banderas, Banderas como ejemplo de que hoy un hombre se atreve a decir que no. A veces los finales de las películas parecen regresar a cauces comunes o terminar en desastre. Ahora los que tienen que encontrar las nuevas formas del amor son ya nuestros hijos, a los que parecemos ridículas con nuestras polleras de bambula floreadas y que se ponen verdes si votamos al PO. Con todo, y aunque les tiraría con un plato cuando dicen que Janis Joplin es imbancable, confío más en ellos. Los veo haciendo menos diferencias entre hombres y mujeres, con roles más movibles. De pronto recuerdo un comentario de mi viejo a mi hermana y a mí: “Qué suerte, ustedes son amigas de los varones, en mi época no teníamos esa confianza, no nos tratábamos de ese modo”. Ya se sabe que la amistad no es como el amor, no se puede comparar una cosa con otra, pero es cierto que si la pareja avanzó fue inyectándole alguna cualidad de la amistad. Pero además, ya no hay ese ingrediente de muerte y destrucción como en Sid o en Lennon. Y mal que les pese a los jóvenes que ven a los 70 como una antigualla, parece que vuelve la idea de “resistencia” de a dos. Hoy nuestras hijas, cuando no se van del país porque no encuentran trabajo, se van con sus novios a un cacerolazo. Aunque a algunos de esos novios se les escuchan a veces opiniones que nos parecen descolgadas o yuppies. No importa. Estoy convencida de que en lo cotidiano, en las relaciones entre persona y persona, avanzaron más que nosotros. Creo. Quiero creer.
Saturday, October 29, 2005

para mi querido .........E.........por un nacimiento especial, sabiendo que se puede nacer en un sueño, en una arruga de una sabana de puro algodon (no tiene que ser de seda), en una flor, en un sueño....solo en la mente magnifica de quien cruza el altantico para encontrarse conmigo en la fase previa al sueño profundo..
NACIMIENTO – HECTOR TIZON
Algunas veces, antes de que anochezca se podía distinguir en el pálido horizontes unos trazos difuminados semejantes a nubes-
Paro ya nadie recordaba la lluvia.
La aridez sólo era morigerada por la humedad que en los amaneceres destilaba el rocío de las escasas plantas.
Para los de aquí, descendientes de adoradores del sol, el sol el infierno que seca la piel antes que la muerte llegue; Estos hombres que ya ni siquiera saben defenderse porque han perdido el concepto del mal.
Hacía mucho tiempo que no nacía una mujer en estos pagos, y por falta de hembras los
Varones mozos debían exiliarse; ya sólo quedaban los ancianos ; las mujeres, multíparas morían, y los jóvenes se los llevaba el camino.
El día en que las dos comadronas anunciaron la inminencia del nacimiento, fue para todos, de fiesta.
Por la forma esférica y no ovoidal del abdomen, por el rumor silencioso como de vientos profundos, que las viejas oían al poner sus orejas sobre el vientre grávido, y por la entrañable suavidad y tibieza de la piel, estuvieron seguras las parteras del inminente advenimiento.
El hecho se expandió por las comarcas: ahora, otra vez, iba a nacer una hembra y esto era como una esperanza y como una flor.
Con el anuncio se preparo el ágape, que sería una comida fraternal y primitiva: cordero asado con hierbas amargas y maíz; y música de viento.
El pueblo no era grande, apenas siete casas, con sus corrales circulares de piedra seca. Se obstinaba la gente en construir sus casas en esta paramera, cuando a lo sumo podría ser habitada por el viento polvorosos, sólo apto para senderos de cabras
Un cuento inmemorial pretende que aquí o muy cerca de aquí, alguna vez existió un lago; nadie lo cree pero nadie lo niega, y todos los pequeños pueblos de la región lo reclaman para sí. Algunos hasta han creído ver los rastros o vestigios de ruinas, de cobijos de pescadores que echaban sus redes a la luz de la luna.
Los pequeños pueblos no son mas de tres, separados entre sí por leguas tan yermas como las del país de Caín, a quien él >Señor había condenado a vagar por el desierto.
De allí salieron dos hombres, impulsados por el rumbos del nacimiento, y esos dos se hallaron con otro mas, y los tres juntos emprendieron el camino. Casi no hablaron entre ellos, puesto que lo que pudieron haberse dicho ya cada cual lo sabía.
Los tres viajeros pasaron la noche a la intemperie y durmieron encogidos junto al fuego que se extinguió al amaneces. Solo dos tenían cada cual una alforja, uno de ellos llevaba un pequeño pellón, y el otro una ollita del tamaño de la mano, con su tapadera ; el tercero era tan pobre que no llevaba nada.
Al amanecer del 5 día avistaron una delgada columna de humos que se mantenía erguida porque a esa hora el viento se recata. Apuraron el paso, pero el sol les ganó en llega. No tuvieron que hacer ninguna pregunta y, enseguida los tres estuvieron junto al jergón donde yacía la criatura recién nacida, que acababa de morir.
Tampoco en el camino de regreso tenían nada que decirse.
Quizá porque todos sabían que vivir acá era como una extravagante vanaglotia.
Friday, October 28, 2005
“.....pero siempre le queda a uno
cierta curiosidad por las tetas”
Cesar Fernandez Moreno ( de Ambages)
Poco se habla
De las dulces montañas
Proa al cuerpo
Estilete de leche
Ondulación permanente
Buen vino
Pezón
Son
Saciedad
¿ Una madre se oculta
tras los rojos botones
que alimentan o excitan?
La succión es un rito
ancestral
Solidario
el filosofo dijo:
Nada es mas importante
Que una teta besada
En el lugar
Y el momento
Oportuno, un ascensor que se para
en el quinto piso
el baño del colegio
en el recreo largo de los
mediodías
La plaza sin faroles
del domingo a la noche
la matiné del barrio
con la Sarli en los ojos
y la mano atrevida
buscando la entrepierna
una teta besada
roe monotonía
le devuelve a la boca
el oficio terrestre
de comer otro cuerpo
la teta en su lenguaje
manantial y creíble
todo lo purifica
no importa la textura
o el tamaño que tengan
en los pueblos se escucha
el rozar de las tetas
en las siestas de marzo
pienso
que hay hasta tetas
arrastrando mujeres
por las calles desiertas
de las grandes ciudades
(Del libro: Cierta curiosidad por las tetas, escrito por Reynaldo Sietecase)
CARTA A UN HIJO - Dr. Janan Nudel
Mí querido hijo:
Me parece una buena oportunidad para decirte algunas de las cosas que tengo guardadas. Hoy cumplís 19 años. El mundo en el que naciste es distinto al mundo en el que nací yo. Ni mejor ni peor, simplemente distinto. Mis padres hablaban menos con nosotros. Nosotros crecimos en momentos en que la humanidad ponía fin a una guerra atroz, y en nuestra condición particular de judíos, ya se había consumado el exterminio nazi.
Vos naciste en medio de los movimientos estudiantiles franceses y cuando se vislumbraba un mundo mejor, que se conocería como “el idealismo de la década de los 60 y de los 70”.
Intenté trasmitirte las vivencias que tuve en mi juventud, que son las que me permitieron relacionarme con vos, como dos personas, una de las cuales tenía el rol de padre y la otra, el rol de hijo. Eso significa que ambos crecíamos juntos, mientras que aprendíamos el uno del otro.
En mi mundo había una clara separación entre los sexos, que ya había empezado a desaparecer en el tuyo. Nuestro mundo se caracterizaba por encontrar en la lectura una comprensión que se agregaba a la militancia, a las conversaciones que teníamos con los amigos acerca de lo que significaba un hombre nuevo, en una sociedad más justa y equitativa, o que por lo menos creara oportunidades para todos.
En tu mundo asomaba más la búsqueda de un estado de nirvana, de plenitud absoluta, centrada en uno mismo. En el nuestro, la ley que reconocíamos para nosotros, era la de uno para los otros. Nosotros vivíamos en movimientos revolucionarios por su proyecto transformador, y ustedes recibieron las consecuencias de la omnipotencia que tenían nuestros movimientos.
Para nuestros padres el destino de la sexualidad era la paternidad. Nuestra sexualidad tenía como destino el goce, y desde el goce las posibilidades del placer se multiplicaban. Fue un esfuerzo para nuestra generación desligar la sexualidad de la genitalidad, y reconocer los alcances de la sexualidad en términos de goce. Desde una caricia, una cena, un acto sexual, una lectura, una conversación, una paternidad deseada. Una entrega que no tuviese como destino producir algo, sino disfrutar de vínculos en distintas situaciones, que eso también es goce.
Me ocupé, mas allá de haberlo logrado o no, de que aprendas a disfrutar. En lugar de vincularte con lo que te faltaba, para vivir en la insatisfacción, que alude a lo que sentís que no podés ser en relación al que te propusiste, y que intentes resolverlo a través de la posesión de cosas, quise mostrarte el placer de reconocer lo que uno tiene. Sería bueno que la tuvieras en cuenta, hijo, como una opción en la que creciste.
En el marco del amor que te transmitía, traté de ser lo más sincero posible. El rol de padre no es el de un maestro, aunque tenga que enseñar. Incluye la culpa, la duda, las condiciones por las que uno atraviesa, de las que siempre pensé, no sé si para bien o para mal, que vos debías participar, aunque evitando transmitirte el dramatismo con que yo las vivía.
Tu vida es distinta. Tenés una forma de divertirte que me esforcé por compartir con vos, pero no pude. Una forma de entender las cosas, que muestra una total libertad de entrar y salir de las cosas, pero también la imposibilidad de quedarte.
Transar, romper, partir, acompañadas con un “no se”, que me sonaba conformista, un “me aburro”, un “no tengo ganas”, que era la forma de advertirme que ya me estaba metiendo en tu vida, y que serías vos quien decidiría qué ibas a hacer, y qué no.
Estoy convencido, con todas las limitaciones que tiene un padre, que siempre quise que fueras feliz a tu manera, y que no tenía por qué coincidir con la mía.
No tenés por qué comprenderme. Es mi tarea la de estar cerca tuyo, mientras vos te vas comprendiendo.
Mientras te escribo, el cielo se llenó afuera de colores y de formas. Son fuegos artificiales. Me gustan. Me gustaría que tu vida tuviese esos colores y esas formas.
En mis tiempos, que duran hasta hoy, un color sólo me parece “lo absoluto”, y una “forma única”, lo amorfo. Vos tendrás que elegir aquello que querés para vos.
Mi vida fue encontrar la felicidad a mi manera, y creo que mis padres sufrían por eso. Su manera no incluía el goce, porque lo único importante para ellos era la seguridad. No fue fácil para ellos tener un hijo como yo, y quizás no sea fácil para vos convivir con lo que te propones y al mismo tiempo, con lo que te fui proponiendo.
Traté, por todos los medios, de vaciar lo que estaba lleno de nada, y ocupaba mucho espacio en mi vida. Traté de dejarte vacíos para que los llenases como quisieras. Me pareció bueno haber sido, y seguir siendo un transgresor, pero sólo en lo que iba necesitando. Haberlo sido en todo hubiese significado caer en otra ley, la “ley de la transgresión”. Y cualquier transgresión que se transforma en ley, vuelve al comienzo con palabras distintas.
Tenemos cosas, pero somos palabra, acto, entrega, amor y máscara, más en tu caso por estar estudiando teatro. Corrés el riesgo, en el mundo en que te toca vivir, de confundirte entre lo que sos y lo que tenés. Preferiría que fueras el que sos y que le agregues lo que tenés, pero independientemente del que sos. Me parece que permite un amor más libre.
Espero que puedas vivir el amor en libertad, y que no malgastes tu vida en ser lo que yo no pude ser. Si no pude ser el que hubiese querido ser, te garantizo que sí pude ser el que soy. No tenés que repararme. Me alcanza con que vivas la vida que quieras vivir, y que la elijas por lo que tu vida tuvo de amor, y no de resentimiento. Si lo hacés desde el resentimiento te perdés la posibilidad del goce y con eso perdés el placer de la entrega.
No se trata de compartirte para que haya amor, sino de entregarte. Si lo lográs cambiás el destino de la familia. No es el momento de pedir perdón. Creo que vivíamos perdonándonos mientras íbamos haciendo la vida, para evitar decidir desde el rencor, y poder decidir desde el deseo.
Tengo un deseo que no puedo evitar expresarte. No tiene que ver con tus abuelos, sino conmigo. Lo judío está impreso en mí. Por suerte no tiene forma de número, sino de un deseo. Me siento muy amplio, y este deseo es una expresión de lo más abierto que me logré sentir. Siempre podés contar conmigo. Hay entre nosotros un pacto, que por ninguna circunstancia voy a modificar: Voy a estar siempre de tu lado, aunque te alejes de mí. Te pido que trates de seguir con nosotros. Me siento parte del pueblo judío. Hacelo de la manera que decidas. No tiene que ver con nuestros antepasados, tiene que ver conmigo y espero que tenga que ver con vos. Tengo claro que puede no ser así. En ese caso, no siento que debería haber hecho algo distinto de lo que hice. Eso te evita un remordimiento y a mi, una culpa.
Hay un límite a la posibilidad de influir en vos, y ese límite sos vos mismo. Lo tengo presente.
Cuando a los doce años escribiste acerca de la señorita Carmen, me encantó tu miedo a que te comiese. Te volcaste a Lucía que tenía un año menos que vos. Cuando sientas que te quieren comer, mira a otro lado, sin desaparecer; es seguro que aparecerán ojos dulces, no importa de quién. Y si aún sentís que son miradas dulces las que quieren comerte, primero preguntate si no te pasa algo, que te hace sentir que todos quieren comerte. Si lo descartás, buscá por otro lado, porque una Lucía en el cuerpo de quien sea, circula por el mundo a la búsqueda de alguien que pueda hablarle de amor.
Muchas felicidades y hasta los 120 años.
Papá
Thursday, October 27, 2005

MI LU
mi lubidulia
mi golocidalove
mi lu
tan luz
tan tu
que me
enlucielabisma
y descentratelura
y venusafrodea
y me nirvana
el suyo
la crucis
los desalmes
con sus melimeleos
sus erpsiquisedas
sus decúbitos lianas
y dermiferios
limbos y gormullos
mi lu
mi luar
mi mito
demonoave
dea rosa
mi pez hada
mi luvisita nimia
mi lubísnea
mi lu
más lar
más lampo
mi pulpa
lu de vértigo
de galaxias
de semen
de misterio
mi lubella
lusola
mi total lu
plevida
mi toda
lu
lumía
y nuevamente gracias Oli.-.... y no...nada de fotos hoy...que te pasa blog???????? esssssssso siiiiiiiii la subi! a ver...quien sabe lo que es??
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable.
Amor desnudo..."
LLORAR A LÁGRIMA VIVA
Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas, las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
(gracias Oli...) aunque no puedo subir LA (MI) imagen
Sunday, October 23, 2005

COMO AGRADECER(TE) ESTO?????????????????????
UNA PUNTITA DE ALGO MARAVILLOSO......AUNQUE NO TANTO COMO EL GESTO DE QUIEN ME LO HIZO POSIBLE....GRACIAS DE CORAZON.....
Sandor Marai
El último encuentro (fragmento)
" Uno acepta el mundo, poco a poco, y muere. Comprende la maravilla y la razón de las acciones humanas. El lenguaje simbólico del inconsciente... porque las personas se comunican por símbolos, ¿te has dado cuenta?, como si hablaran un idioma extraño, chino o algo así, cuando hablan de cosas importantes, como si hablaran un idioma que luego hay que traducir al idioma de la realidad. No saben nada de sí mismas. Sólo hablan de sus deseos, y tratan desesperada e inconscientemente de esconder, de disimular. La vida se vuelve casi interesante cuando ya has aprendido las mentiras de los demás, y empiezas a disfrutar observándolos, viendo que siempre dicen otra cosa de lo que piensan, de lo que quieren en verdad... Sí, un día llega la aceptación de la verdad, y eso significa la vejez y la muerte. Pero entonces tampoco esto duele ya. Krisztina me engañó, ¡Qué frase más estúpida!... Y me engañó precisamente contigo, ¡qué rebeldía más miserable! Sí, es así, no me mires tan sorprendido: de verdad me da lástima. Más tarde, cuando me enteré de muchas cosas y lo comprendí y lo acepté todo (porque el tiempo trajo a la isla de mi soledad algunos restos, algunas señales significativas de aquel naufragio), empecé a sentir piedad al mirar al pasado, y al veros a vosotros dos, rebeldes miserables, mi esposa y mi amigo, dos personas que se rebelaban contra mí, atemorizadas y con remordimientos, consumidas por la pasión, que habían sellado un pacto de vida o muerte contra mí. "
Saturday, October 22, 2005

cuando hoy en dia la palabra es
AL SALIR DE CLASE ASC
BESITOS B7s
CLASE kls
COLGADO clg
CONTAME kntm
CHICA xka
CHICO xko
DISCO dsk
E-MAIL e-m
ENOJADO grrrrr
ESTOY MUERTO KO
FIESTA fsta
HASTA LUEGO h lgo
HASTA MAÑANA hsta mñn
LLAMAME ymam
ME DUERMO Zzz
NO PASA NADA NPN
NO PUEDO HABLAR NPH
NOS VEMOS NV
PROFESOR prf
QUE TENGAS UN BUEN DIA QT1BD
SALUDOS salu2 SUBTE sbt
TAXI tx
TE MANDO UN MAIL t@
TE QUERIA PERO SE ACABO TQPSA
TENGO QUE IRME TKI
TEXTO txt
VAMOS vms
Como se dira la palabra AMOR, así? ♥♥♥♥♥♥♥♥♥
es bueno conocer a otros bloggersssss `cho gusto! blogger...un vero piacere charlar ke tngs 1 bn dgo!! jajaja
Thursday, October 20, 2005

A TODOS QUIENES HAYAN CERRADO ALGUNAS PUERTAS PARA ABRIR OTRAS, O QUIEREN CERRARLA/S Y NO PUEDEN, O QUIENES PIENSAN QUE NO HAY PUERTA O NO HAY LUZ ATRAS DE ALGUNA PUERTITA CASI INVISIBLE! Y PARA QUE VEAN QUE ADELANTE O ATRAS DE ESA PUERTA ESTA ESTE ABRAZO QUE TE SOSTIENE, TE AMA Y TE ESPERA SIEMPRE CON LOS BRAZOS Y LA PUERTA ABIERTA...
Si te has acostumbrado a pasar por una puerta, creas una especie de visión túnel: no puedes ver ninguna otra puerta. Sólo ves esa puerta, te vuelves inconsciente de las otras. Y cuando esa puerta única se cierra entras en pánico a causa de tu visión túnel. El hombre que se está buscando a sí mismo tiene que aprender a abandonar la visión túnel, tiene que aprender a permanecer alerta y disponible a todas las posibilidades.Si una puerta se cierra, diez puertas se abren inmediatamente para ti. Ésta no es una declaración filosófica, es simplemente un hecho. Pero tú sólo miras a través de tu pasado. Estás tan obsesionado por el pasado que no puedes ver que se están abriendo otras puertas. Ni siquiera puedes creer que hay otras puertas. Sólo conoces una puerta y esta se ha vuelto familiar para ti, te has habituado a ella.Ahora se cierra, y hay gran dolor, gran miedo y gran agonía. La agonía no está ocurriendo porque la puerta está cerrada, la agonía está ocurriendo porque tú tienes visión túnel. No puedes ver ningún otro lugar, sólo tienes una visión enfocada. Permite que tus ojos sean un poco más amplios.Las puertas viejas tienen que cerrarse, de no ser así, ¿cómo crecerás y ascenderás? Si sigues pasando siempre por la misma puerta, entonces no es posible la transformación. Las puertas deberán cerrarse para que te veas forzado a moverte desde un nuevo ángulo hacia una nueva dimensión.Pides crecer pero toda vez que una puerta se cierra, duele. Te enojas, te enfureces. Y no entiendes la aritmética simple: si deseas el crecimiento siempre tendrás que estar listo para pasar por nuevas visiones, nuevos territorios, nuevos planos. Y es aquí donde serás puesto a prueba: ésa es la primera prueba. Cuando una puerta se cierra otras diez deben haberse abierto ... entonces abandonando tu visión túnel empieza a mirar alrededor buscando las puertas que deben haberse abierto ... y esa es la única medicina ante el miedo. Eso es confianza .... confianza en la vida".
Wednesday, October 19, 2005

(hoy estoy prolifica...)
Alejandro Aguilar Zeleny.
Si yo puedo escribir ésto, y tú puedes leerlo, es porque en medio de nosotros, están las palabras. Realmente ellas están por todas partes. Ahí, donde mires y veas alguna cosa, están y aunque no haya nada, de todas maneras hay palabras. Es que andan por todos lados y en cuanto se descuida uno...,¡Salen volando y agarran monte!
Es muy difícil saber de qué color son, a veces parecen azules y luego resulta que son de un naranja bajito , otros días , las palabras se miran claras.
Si queremos probar su sabor, también se nos viene encima otro problema, porque saben a melocotón, pero si paladeas otro poquito más, son como de coco, y mas despacito saben a fresas no muy frías.
Hay palabras que saben a pepino con sal, limón y chile; otras no saben a nada. Hay otras que saben tan mal, que luego es mejor no decir nada de ellas.
El caso es que hay palabras de todos los colores , olores y sabores y para todos los gustos. Lo que pasa es que las palabras son una de las cosas más mágicas que supieron inventar los hombres. Ya nadie se acuerda de donde salieron, pero todos sabemos que antes de que llegáramos aquí, ya había muchas.
Los abuelos de los abuelos de nuestros abuelos o mas atrás todavía, ya tenían sus palabras, que aunque parecidas, no son las mismas. Así son ellas de vagas que van caminando y cambiando.
Tenemos palabras de los abuelos de los niños O´OTan que se llaman a sí mismos "La gente del Desierto" y que saben acomodar las palabras una tras otra para traer muchas historias muy grandes, también hay palabras como las de los Yoremes, Mayas y Yaquis que saben que la palabra Yoreme quiere decir: " El que respeta las tradiciones y palabras de sus mayores "
Existen palabras muy cortas pero muy grandes y que llegan a todas partes como la luz.
Cada quien, cuando quiere, junta las suyas y las va poniendo de una forma o de otra, pero siempre diciéndonos y contándonos algo que cada día es nuevo, por que cada día, cada hora y cada minuto también tenemos palabras-
Total, que todos hablan y todos tienen palabras y detrás de éstas páginas hay muchas palabras y cuentos y canciones, pero también es bueno saber leer o escucharlas. ¡ Mejor dejemos que vengan ellas.!..
